Emilio

letrero

 

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Se me abre la boca...

...De forma constante, pero sobre todo cuando me hablan de la corrupción. A ver, que nadie me entienda mal, no es que me aburra hablar todo el día de corrupción, me tiene hasta las narices, pero no me aburre. Lo que me hastía hasta límites insospechados es que siempre se quiera establecer, de manera interesada, que la corrupción es más grave en un barrio que en otro (y donde digo barrio, digo partido) o que se esgriman argumentos estúpidos, torticeros o retorcidos, para que parezca que una cosa es más aceptable que otra. Sobre todo a veces.

En España hay problema muy serios de los que teníamos que hablar con calma, con sinceridad y con toda la franqueza que merecen, tanto los temas como este país, que es mucha. Lo diré una vez más; Cristina Cifuentes está muy bien dimitida, no podía seguir siendo paradigma de honradez, de transparencia y de regeneración, habiendo mentido, de forma obstinada, sobre su formación ni habiendo sisado dos cremas que, recuerdo, pagó. Pero esto lo digo yo y lo dice el pueblo sin que pase nada. Quien no tiene autoridad moral ni decencia para poder decirlo es Pedro Sánchez, que ve la situación del PP en Madrid de una deshonestidad intolerable, pero acepta que su partido haya convertido Andalucía en una cueva de ladrones. No puede ser que la Infanta Cristina fuera lo peor cuando dijo que no sabía nada y que Griñán y Chaves, diciendo lo mismo, casi sean beatificados por su partido.

Puedo decirlo yo, pero no puede decirlo Errejón, que se quedó con dinero de una universidad pública por hacer un trabajo que no hizo; se lucró mucho más que Cifuentes, pero él si concurrirá a elecciones. No lo puede decir Echenique, que cometió una estafa a la Seguridad Social al tener un trabajado en B, como los famosos sobres de Luis "El Cabrón", por lo que fue condenado y sancionado. Y ahí sigue.

Puedo decirlo yo, pero no lo pueden decir los imputados del PP, del PSOE, de PODEMOS, de CIUDADANOS, de IU (si es que aún existe más allá de sus coaliciones con la formación morada...), ni lo pueden decir los que forman parte de estos partidos y justifican la corrupción en su casa, mientras afean lo que hay en la del vecino.

La regeneración política es cada día más necesaria y si no la afrontan desde la política, al final se afrotará desde la calle. Lo malo es que, con la manipulación constante que hay -más en redes que en medios- no será de una forma pacífica.

Lo bueno de España es que tiene un Rey, que puede ser voz de condura ante un gran desencuentro entre Gobierno y Pueblo. Lo malo, que hay un importante sector republicano que se negará a todo lo que diga o medie un Rey, sobre todo si es una solución válida y pacífica. Concederle eso a la Monarquía... Nunca.